Desafíos a los que enfrentarse en el despliegue de IoT en la empresa
22/11/2018
El incremento de la conectividad en las organizaciones conlleva una serie de retos para los responsables de su implantación, como el incremento de la complejidad o las expectativas que genera su uso.

Las predicciones apuntan a que el uso de dispositivos conectados se expandirá con fuerza en los próximos años, provocando con ello un importante cambio tanto para los usuarios como para organizaciones de todo tipo, desde gobiernos a empresas. El despliegue del Internet de las Cosas tiene para estas últimas entidades importantes consecuencias en el modelo de gestión de la TI, y los responsables de este departamento deben estar preparados para situaciones poco habituales, tanto por la parte de la propia tecnología como por su manejo y sus implicaciones. Un informe de Dynatrace apunta varios de los principales desafíos que supondrá la aplicación de IoT en las organizaciones. 

En primer lugar, está el tema de la complejidad añadida que aporta el IoT a la gestión de la TI. Se multiplican los dispositivos conectados, lo que ya de por sí es una dificultad extra por la mayor cantidad de elementos a cubrir y gestionar. Pero es que, además, se generan una serie de necesidades, como que la red de la empresa debe soportar su uso o que hay que asegurar todos los elementos que se vinculen a ella; y, en muchos casos, serán propios de la plantilla y no siempre se tendrá conocimiento de su manejo. Esto tiene otras implicaciones, como que se dificulta la identificación exacta del foco de un problema cuando se produce.

En relación a lo anterior, el ecosistema conectado tiene visibilidad limitada, una situación que se complica por la propia naturaleza dinámica del entorno. Además de complicar la gestión de la seguridad, esta tendencia afecta al correcto rendimiento de los sistemas. Así se crean puntos ciegos en el desempeño que son especialmente vulnerables a los riesgos. 

Muchos mecanismos están directamente vinculados con el mundo real, por lo que sus problemas tendrán repercusiones en este terreno. Es el caso de la aplicación de IoT en los vehículos conectados o en el sector de la salud. Esto implica que, en el caso de que se produzcan incidentes, su solución requerirá una atención especial; y aún cuando no los haya, se trata de elementos sensibles cuyo manejo desde ser especialmente delicado. 

Los usuarios están cada vez más familiarizados con el uso de dispositivos conectados y, por tanto, tienen un mayor conocimiento de qué pueden esperar de su empleo. Para los encargados de manejar las TI de las empresas, esto se traduce en una mayor presión para asegurar que todo el sistema funciona correctamente, además de dar respuesta a unas expectativas crecientes: el usuario cada vez busca una mejor velocidad y menor tiempo de respuesta, y tiene menor tolerancia ante situaciones en las que sus demandas no se satisfacen. 

Fuente: https://www.networkworld.es