El mercado de interfaces cerebro-máquina alcanzará los 25,6 millones de unidades en 2030
03/06/2019
El auge en los ingresos vendrá impulsado por los dispositivos de uso médico, que madurará desde los primeros casos experimentales, aunque a nivel de ventas su relevancia irá menguando progresivamente.

Hoy en día su uso es casi residual, en términos globales; sin embargo, las interfaces cerebro-máquina —BMI por sus siglas en inglés— experimentarán un crecimiento destacado en los próximos años. Así lo apuntan los últimos datos de la firma de análisis Juniper Research. En su investigación Brain Machine Interfaces & Neuromodulation: Impact Assessments, Vendor Positioning & Market Forecasts 2019-2030 hace una estimación de ventas, calculando que se pasará de un total de 350.000 pedidos en 2019 a los 25,6 millones para dentro de una década, en 2030.

En ese total tendrán un gran peso los dispositivos de consumo, que serán algo más de la mitad —el 51%— del total, situándose las ventas a pequeños usuarios en cerca de los 13 millones de unidades para 2030. Es un importante incremento tanto en cifras totales como en porcentajes, ya que en 2019 se estima que las interfaces cerebro-máquina para consumo supondrán menos de la tercera parte del mercado, con 100.000 unidades. 

Entre las razones para este impulso, Juniper Research señala precisamente una ampliación de los casos de uso de estos dispositivos más allá del ámbito médico, donde tienen potencial en el terreno de prótesis visuales o de extremidades. Citan, por ejemplo, las posibilidades en el campo de la realidad virtual, donde tendrán la capacidad de mejorar la experiencia de usuario y el nivel de inmersión. Otros posibles empleos entran dentro del terreno del bienestar personal, con aplicaciones para el apoyo a la meditación guiada o la mejora de la calidad del sueño.

Como apunte curioso, pese a este descenso gradual de la importancia a nivel de ventas de dispositivos BMI médicos, sí que tendrán relevancia a nivel económico. De hecho, serán los que impulsen los ingresos en el periodo analizado, llegando a representar el 78% de la facturación del mercado en 2030. Esto se debe a su alto coste, ya que requerirán de un trabajo intensivo en investigación y en ensayos clínicos para alcanzar su máximo potencial. 

El estudio también señala como la tecnología de interfaz dominante la vinculada a la electroencefalografía o EEG, tanto en la actualidad como en el futuro. Pese a que tiene algunos problemas en su uso, como su susceptibilidad al ruido, el hecho de que ya esté desplegada para usos médicos la vuelve más asequible. Otro aspecto clave es que se trata de tecnología no invasiva. En un futuro, se prevé que se integre con técnicas de 'machine learning' para perfeccionar el rendimiento y ampliar sus aplicaciones.

Fuente: https://www.ciospain.es