Barcelona, Singapur y Londres, las mejores smart cities del mundo
13/03/2018
Los expertos destacan la creación de unos 47.000 puestos de trabajo y millones de euros de ingresos generados por los aparcamientos inteligentes en Barcelona.

Philips Lighting,  en colaboración con SmartCitiesWorld, ha elaborado un informe donde se describen los principales elementos que impulsan y obstaculizan a las autoridades locales a la hora de implementar un programa de Smart City.

En el informe se realiza una investigación en profundidad sobre los 150 elementos principales que influyen en la planificación de ciudades en todo el mundo. Al designar a Singapur, Londres y Barcelona como las mejores Smart Cities del mundo, se pone de manifiesto que el liderazgo visionario es el factor que puede marcar la mayor diferencia en el éxito de los programas de Smart City, según indica el 56 % de los encuestados. El informe destaca el impacto de los líderes ‘iluminados’ e inspirados por visiones a largo plazo que fomentan la inclusión y la colaboración entre agencias y departamentos.

Los resultados potenciales son esperanzadores. Según el estudio, podemos mencionar Barcelona como principal ejemplo, donde se han creado unos 47.000 puestos de trabajo mediante la implementación de los sistemas de Internet of Things (IoT), se han ahorrado 42,5 millones de euros en agua y se han generado otros 36,5 millones de euros en un año gracias a los aparcamientos inteligentes.

Limitaciones presupuestarias

Además del hecho de no contar con la capacidad para desarrollar un programa de Smart City que menciona uno de cada diez representantes de las autoridades públicas, también se ven lastrados por las restricciones presupuestarias, la carencia de infraestructuras, las planificaciones a corto plazo y la ausencia de liderazgo en la implementación.

Los factores de inhibición más importantes son las restricciones presupuestarias (23%) y la necesidad de contar con una infraestructura que ofrezca un mejor respaldo (19%), lo que demuestra que garantizar la inversión en proyectos de Smart City no es una tarea sencilla. Pero el informe sugiere que los proyectos que ofrecen ganancias a corto plazo y, además, proporcionan infraestructuras a largo plazo pueden superar estos problemas, como el alumbrado público con funciones de telecomunicaciones integradas de San José y el alumbrado público con LED conectado de Los Ángeles, que permiten ahorrar al año 9 millones de dólares y amortizarán los costes iniciales en siete años.

Además, el informe revela que es bastante habitual que una ciudad dedique el 50% de su presupuesto energético al alumbrado público. Implementar una tecnología de iluminación conectada no solo reduce el consumo energético, sino que también permite reducir la tasa de criminalidad, respalda a los negocios locales y permite crear un entorno estéticamente más agradable para los ciudadanos. Y a todo esto hay que sumar las ventajas medioambientales y las relacionadas con los costes.

Las ciudades consumen el 70 % de la energía mundial

Racionalizar el consumo

Aprovechar las ventajas de las Smart Cities es esencial. Las ciudades consumen el 70 % de la energía mundial y, para el año 2050, las zonas urbanas serán el hogar de 6500 millones de personas en todo el mundo (2500 millones más que en la actualidad). Para que las ciudades estén preparadas para atender el aumento en la demanda de ocupación y de energía, las autoridades locales deben abordar cuestiones difíciles, como la tecnología, las comunicaciones, la seguridad de los datos y el uso de la energía.

"Las autoridades locales tendrán que tomar decisiones complejas y difíciles relacionadas con la infraestructura, equilibrando las necesidades para mantener los servicios existentes a la vez que invierten en mejoras, gestionan el crecimiento de la población e incrementan la sostenibilidad, y todo ello con estrictas restricciones presupuestarias", señaló Jacques Letzelter, Segment Manager de Philips Lighting.

"Las nuevas tecnologías también pueden modificar la forma en que las ciudades prestan, gestionan y mantienen los servicios públicos, desde la iluminación y el transporte hasta la conectividad y los servicios sanitarios. Con frecuencia, sin embargo, la adopción se ve ralentizada por la división del trabajo y elecciones tecnológicas que no funcionan bien juntas o no se integran con otros servicios de las ciudades. Por suerte, hay muchos ejemplos de proyectos de Smart City que demuestran que estos obstáculos se pueden superar si se adopta el enfoque colaborativo correcto y se usan las tecnologías que se integran de forma óptima. Estos proyectos demuestran que las Smart Cities pueden mejorar las vidas de los ciudadanos y aportarles una mayor seguridad".

Fuente: http://www.computing.es